Manejando el Asma

Asma y Ejercicio

El ejercicio físico es uno de los factores que puede desencadenar síntomas en personas con diagnóstico de asma bronquial, y que en ocasiones, puede estar limitado si la enfermedad no está controlada.
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Dr. Xavier Bocca

xbocca@gmail.com

Médico Neumonologo (MN 85985)- Investigador Clínico - Jefe del Servicio de Función Pulmonar y Ejercicio, Clinica Monte Grande.

El asma es una enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de inflamación de las vías aérea, que provoca broncoespasmo, que puede ser reversible. Su nivel de Control se puede establecer haciendo Click Aqui para realizar el Test de Control.

Puede que hayas tenido broncoespasmos al realizar ejercicio sin tener diagnóstico previo de asma bronquial.

El broncoespasmo inducido por el ejercicio (BIE) es definido como el estrechamiento transitorio de las vías aéreas después del ejercicio en presencia o ausencia de asma clínicamente conocida.

La mayoría de los pacientes con asma bronquial no controlada, tendrán síntomas durante el ejercicio. Incluso hay personas que pueden tener síntomas de asma sólo durante el ejercicio.

El Broncoespasmo puede ocurrir durante el ejercicio ó 5 o 10 minutos después de haber terminado el mismo.

La intensidad y duración del ejercicio, además del medio ambiente donde se realiza el ejercicio son muy importantes en desencadenar o gatillar el BIE.

Por ejemplo muchos atletas se encuentran expuestos al aire frío durante los meses del invierno y a diversos alérgenos durante los meses de primavera y verano. En el caso de los nadadores, se exponen a sustancias químicas utilizadas para mantener el agua de las piscinas en condiciones. Estos factores probablemente expliquen las razones por las que los atletas de alto rendimiento como los ciclistas o nadadores presentan BIE con mayor incidencia que la población en general.

Se debe sospechar de BIE ante la presencia de tos y limitación de la actividad física manifestada como falta de aire luego de iniciar el ejercicio. Los antecedentes de asma, alergias o rinitis aumentan la sospecha diagnóstica.

Los signos y síntomas más habituales son tos, silbidos (sibilancias) , sensación de rigidez torácica y falta de aire (fatiga).

Existen medidas no farmacológicas que se pueden implementar para tratar de atenuar el daño en la vía aérea causado por la hiperventilación o agentes nocivos en deportistas o pacientes con diagnóstico de BIE: evitar el ejercicio en lugares de alta congestión vehicular y contaminación ambiental (para reducir la inhalación de partículas nocivas).

Una adecuada entrada en calor antes de la realización del ejercicio, y una adecuada hidratación, favorecen a calentar y saturar de vapor de agua el aire inspirado, reduciendo o evitando las manifestaciones del BIE. En el caso de las piscinas que habitualmente poseen compuestos clorados, el aseo regular y la ventilación del ambiente disminuyen el impacto que los compuestos químicos provocan.

Antes de comenzar un tratamiento farmacológico específico, es importante consultar con un especialista para certificar el diagnóstico y evaluar la necesidad terapéutica. En caso de no contar con un especialista, visitá el Mapa Asma Zero.

Utilizando algunos métodos específicos, un especialista puede evaluar el impacto del ejercicio sobre los bronquios y establecer el diagnóstico.

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AR-1029 06/2019